Como mencionamos en qué es un seguro de gastos médicos mayores, este tipo de seguros te podrían ayudar a pagar los gastos que son producto del tratamiento a accidentes inesperados o de la atención de enfermedades que requieren hospitalización.
Sin embargo, antes de contratar este esquema de seguros en la institución de tu interés, debes conocer qué cubre el seguro de gastos médicos mayores, qué aspectos incluye y cuáles no. Compara tus opciones y decide si es el seguro ideal para ti.
Dependiendo de las instituciones donde lo solicites, puedes elegir diferentes tipos de seguro de este esquema, cada uno con características y especificaciones diferentes de lo que cubre el seguro de gastos médicos mayores. Sin embargo, comúnmente un seguro de gastos médicos básico incluye:
Pago de honorarios médicos por consultas y servicio de enfermería.
Estudios de laboratorio, gabinete e imagenología.
Tratamiento médico y quirúrgico.
Pago de ambulancias.
Sala de operaciones, recuperación y curaciones.
No obstante, durante los primeros días de contratación solo se cubrirán algunos accidentes y urgencias específicas como apendicitis o infarto. Y solo después del primer mes se comenzarán a cubrir las enfermedades.
¿Qué no incluye un seguro de gastos médicos mayores?
Ahora que sabes qué incluye un seguro de gastos médicos mayores de cobertura básica, también es importante que conozcas qué aspectos no cubre este instrumento de protección. Normalmente, los seguro de gastos médicos mayores no cubren:
Padecimientos preexistentes a la contratación.
Tratamientos o cirugías para bajar de peso.
Tratamientos de infertilidad o de control de natalidad.
El tratamiento de miopía, presbicia, astigmatismo o hipermetropía.
Tratamientos dermatológicos de calvicie.
Padecimientos psiquiátricos o tratamientos psicológicos.
Medicina alternativa o experimental.
Lesiones que se provocó a sí mismo el asegurado.
Tratamientos, padecimientos y gastos derivados de adicciones.
Lesiones por peleas, en las que el asegurado inició el conflicto.
Lesiones por deportes peligrosos.
Tratamientos e intervenciones quirúrgicas de tipo estético.
Anteojos o lentes de contacto.
Cirugías láser o correctivas de refracción de córnea y similares.
Tratamientos pediátricos o de un recién nacido.
Vacunación de prevención de salud.
En estas situaciones los gastos médicos, quirúrgicos y de tratamiento deberán ser cubiertos en su totalidad por ti y la aseguradora no tendrá la obligación de devolverte lo gastado en ellos.
Te recordamos que estas especificaciones pueden cambiar dependiendo de la aseguradora que elijas. Por eso mismo es necesario que conozcas muy bien los parámetros de tu contrato y consultes a tu agente para conocer todas las situaciones donde se excluye el pago de tu seguro.
¿Para qué sirve un seguro de gastos médicos mayores?
Si te preguntas si realmente vale la pena pagar por un seguro médico de gastos mayores, toma nota del provecho que podrías sacarle.
Para la cobertura de gastos médicos generales
Tu seguro puede ayudarte a cubrir costos generales cómo gastos hospitalarios, consultas médicas, honorarios de doctores y enfermeras, así como el pago de estudios médicos. También con él se cubre el gasto de medicamentos para tratar tus enfermedades o accidentes.
Algunas opciones de seguros en México pueden incluir atención telefónica, disponible las 24 horas, o gastos de consulta médica a domicilio. Sin embargo, cabe resaltar que, si llevas pocos días desde su contratación solo se cubrirán algunas urgencias médicas o atención de accidentes.
Para la cobertura de gastos médicos quirúrgicos
Sin importar si esta póliza la utilizarás para accidentes o enfermedades, también servirá para cubrir los tratamientos médicos y quirúrgicos. Siempre que estos sean indispensables, como consecuencia de alguna enfermedad o de un accidente. Asimismo, también podrías incluir en tu seguro gastos relacionados a la maternidad, ya sea atención de parto natural o cesárea.
Aunque las opciones de tratamiento y cirugías son una parte de lo que cubre el seguro de gastos médicos mayores, no todas las operaciones serán cubiertas por la póliza. Asegúrate de contar con la información necesaria para conocer las restricciones de tu seguro.
Para la cobertura de servicios médicos extra
Otros servicios que también incluyen este tipo de seguros son los gastos de ambulancias, administración de sueros, sangre u oxígeno y renta de equipo médico necesario para procedimientos como cirugías.
Dentro de tus opciones encontrarás seguros que tienen un plan médico definido, brindándote acceso a los mejores hospitales; de tipo A (de gama alta), B (de gama media) o C (de gama baja). La designación de alguno de estos tipos dependerá de los costos y el esquema de seguro que contrates.
Para coberturas adicionales
Otras coberturas adicionales que puedes incluir en el momento de la contratación de tu seguro, eligiendo un esquema más exclusivo son:
Cobertura internacional para emergencias en el extranjero.
Accidentes personales.
Gastos funerarios.
Indemnización diaria por hospitalización.
Atención dental.
Pero recuerda que estas opciones varían y no son iguales en todas las instituciones. Algunas aseguradoras ofrecen otras ventajas y beneficios por contratar distintos tipos de cobertura con ellos. Por ejemplo, asistencia de viaje, apoyo para prótesis y atención ante complicaciones durante el embarazo.
¿Este tipo de seguro es para ti? Si a pesar de que conoces qué cubre el seguro de gastos médicos mayores aún tienes dudas sobre su contratación, te invitamos a utilizar el simulador de seguros de Revalue. Con esta herramienta podrás conocer cuáles deben ser tus ingresos, de acuerdo con las aseguradoras, para su contratación y cuánto estarás pagando por él.
Si pedirás un préstamo o quieres saber cuánto realmente te rinde una inversión, entender la diferencia entre la tasa de interés nominal y la real puede ayudarte a tomar decisiones más acertadas.
Al contratar un producto financiero, ya sea un crédito personal, una inversión a plazo o una tarjeta de crédito, es común fijarse en la tasa de interés. Pero ¿sabías que esa tasa puede no decirte toda sobre lo que ganarás o pagarás?
En México y en muchos países, las tasas de interés pueden expresarse de dos formas distintas: nominal y real. Aunque ambas son tasas, cada una tiene implicaciones diferentes para tu bolsillo. Una puede darte una idea general del rendimiento o el costo, mientras que la otra toma en cuenta factores como la inflación, que afecta directamente el valor del dinero.
Por eso, hoy te compartimos una guía sencilla para que entiendas qué es el interés nominal y real, cuándo se usa cada uno y cómo identificar cuál te conviene más. Aunque este conocimiento puede parecer técnico, te será útil en tu día a día, ya sea que quieras invertir, ahorrar o evitar un mal crédito.
¿Qué significa tasa de interés nominal?
La tasa de interés nominal es la que normalmente te muestra cualquier institución financiera: la ves en publicidad, fichas informativas o contratos. Sin embargo, este porcentaje no toma en cuenta el efecto de la inflación, o el cambio del poder adquisitivo.
En otras palabras, es el rendimiento o el costo expresado “en bruto”, es decir, sin ajustar por el aumento generalizado de precios. Se calcula de forma anual, semestral o mensual, y es común verla en productos como:
Tarjetas de crédito
Créditos personales o hipotecarios
Inversiones como CETES o pagarés bancarios
¿Qué es la tasa de interés real?
La tasa de interés real es la tasa que sí toma en cuenta la inflación, es decir, la tasa de interés que te dirá si realmente ganaste o perdiste poder adquisitivo después de invertir o endeudarte.
La fórmula más simple para entenderlo es:
Tasa de interés real ≈ Tasa nominal – Inflación
Por ejemplo, si una inversión te da un 10% nominal, pero la inflación es del 6%, tu interés real es del 4%. Ese 4% refleja cuánto creció realmente tu dinero, no solo en términos numéricos, sino de lo que podrías comprar con él.
¿Por qué es importante conocer la diferencia entre ambas?
La principal razón por la que debes diferenciar entre tasa de interés nominal y real es que si solo conoces la tasa nominal, puedes tener una idea incompleta (o incluso engañosa) del producto financiero que estás contratando.
Por ejemplo:
Si contratas un crédito con una tasa nominal del 9%, pero la inflación sube al 10%, estarás pagando menos de lo que pediste prestado
Pero si inviertes en un pagaré con tasa nominal del 7% y la inflación es del 8%, estarás perdiendo dinero, aunque veas números positivos.
Comprender la diferencia entre interés nominal y real te permitirá:
Medir correctamente la rentabilidad de una inversión
Evaluar el costo real de un crédito o préstamo
Comparar productos financieros de manera justa
Cuidar tu poder adquisitivo en contextos de alta inflación
¿En qué productos financieros se aplica esta diferencia?
La distinción entre tasa nominal y real está presente en prácticamente todos los productos financieros del mercado mexicano. Algunos ejemplos son:
Créditos hipotecarios: la tasa nominal puede parecer baja, pero los pagos fijos a largo plazo pueden verse afectados si hay inflación alta.
Ahorros a plazo: un banco puede ofrecerte 6% anual, pero si la inflación es de 7%, tu dinero se está depreciando.
Inversiones gubernamentales como CETES: existen modalidades ajustadas a la inflación (como los CETES ligados al INPC), que te ofrecen un rendimiento real.
En general, si quieres conservar el valor real de tu dinero, busca productos que superen la inflación esperada. No te dejes llevar por números atractivos sin verificar qué representan.
¿Qué revisar antes de aceptar una tasa?
Para evitar confusiones, antes de contratar cualquier producto financiero, te recomendamos pensar en estas preguntas:
¿La tasa que me están mostrando es nominal o real?
¿Qué tan alta es la inflación actual y proyectada?
¿Este producto está diseñado para proteger el valor de mi dinero en el tiempo?
¿Puedo comparar esta tasa con otras opciones disponibles?
También te sugerimos consultar contenido adicional en Revalue sobre cómo comparar alternativas de inversión . Esto te dará una visión más completa para elegir con mayor seguridad.
¿Cuál me conviene más: tasa nominal o real?
La tasa nominal te ayuda a comparar productos entre instituciones. La tasa real, en cambio, te da una imagen más precisa del impacto económico en tu bolsillo.
Recuerda que ambas tasas cumplen funciones distintas. Una te ayuda a comparar opciones disponibles en el mercado; la otra te permite evaluar si tu dinero realmente está creciendo o perdiendo valor.
Situación
Tasa más útil
Comparar productos bancarios
Nominal
Evaluar rendimiento real
Real
Proteger poder adquisitivo
Real
Analizar un contrato financiero
Ambas
Como hemos visto, la diferencia entre interés nominal y real puede parecer técnica, pero en realidad es esencial para cuidar tu dinero. La tasa nominal es solo el punto de partida; la tasa real es la que te dice cuánto estás ganando o perdiendo en realidad. Ya sea que estés por solicitar un préstamo, ahorrar para una meta o invertir a largo plazo, entender estos conceptos te permite tomar decisiones más informadas y proteger tus finanzas personales.
Si estás considerando guardar tu dinero en una cuenta de inversión, es importante fijarte no solo en la tasa que ofrecen, sino en qué tanto te protege contra la inflación. Existen productos que ofrecen rendimientos atractivos y accesibles, como algunascuentas diseñadas para invertir durante 2025.
En Revalue queremos que hagas un mejor uso de tu dinero y que tus decisiones estén siempre bien informadas. Por eso, actualizamos constantemente nuestro sitio con contenido claro y útil sobre temas como el interés nominal y real, para que puedas comparar, entender y elegir lo que más te conviene.
Desde entender una tasa de interés hasta planear tus próximas inversiones, aquí encontrarás herramientas que te ayudarán a mejorar tu salud financiera y tu calidad de vida. ¡Explora más artículos y empieza a tomar decisiones que sí te beneficien!